Sesiones 1:1 · 1 mes · Zoom
Porque no siempre es el trabajo, ni la pareja, ni el cuerpo.
A veces es el alma que quiere que la escuches.
Un acompañamiento que nace desde darme cuenta que solo una sesión de terapia alternativa no siempre es suficiente para todos los procesos. Es un acompañamiento indicado para quien busca una transformación real e integral.
No siempre es un solo tema. A veces es el dinero, a veces el cuerpo, a veces una relación, a veces tu propósito. Y casi siempre, es todo entrelazado.
El Acompañamiento Álmico es un espacio de 1 mes donde nos encontramos semana a semana para hablar con tu alma — literalmente. Para ver qué hay detrás de lo que repitís, de lo que te duele, de lo que no podés soltar o de lo que no termina de nacer en vos.
No es una sesión suelta. Es un proceso real, con seguimiento, con profundidad, con alguien que se queda con vos en el recorrido.
Este acompañamiento integra un poco de todo, pero especialmente trabajamos con lo que tu alma quiere y trae: es una sesión donde cocreamos junto a lo que tu alma nos muestra. — Cabe aclarar que en estas sesiones no haré puntualmente Registros Akáshicos o Constelaciones, pero sí probaré diferentes sanaciones álmicas ya testeadas, como sanación de vínculos, contacto con tu yo del pasado, hablar con tu cuerpo, hablar profundamente con tu alma y lo que quiere… etc.
En cada sesión, llegamos con una intención. Acá van algunos ejemplos de lo que otras personas trajeron — y lo que vos podrías traer también.
Y miles de preguntas más que tu alma ya tiene respuesta… solo estamos esperando que las hagas.
Canalizadora, escritora de lo Sagrado Femenino y maestra en Registros Akáshicos con más de 7 años de experiencia y 700 sesiones recorridas.
Lo que hago en el Acompañamiento Álmico no viene solo de los Registros. Viene de años de formarme en distintas disciplinas del ser humano, para poder estar presente con cada persona en su totalidad — contemplando muchos aspectos a la vez, en la medida que el alma también va soltando información.
Una vez por semana, durante 1 hora y 30 minutos. Un espacio tuyo, sin apuros.
Sesión a sesión, abrimos lo que necesite atención. Sanaciones de vínculo, conversaciones con tu niña interna, liberaciones.
Te llevás tareas o prácticas para que el proceso siga vivo en tu cotidiano, no solo en la sesión.
Al final del mes, si querés continuar, lo conversamos. Nada forzado, todo a tu ritmo.
Si algo en vos se movió mientras leías esto, no es casualidad.
Escribime y lo hablamos.